jueves, 30 de abril de 2015

La televisión, una vía para la creatividad

Sara de León –diplomada en Magisterio, licenciada en Psicopedagogía y Personal Investigador en Formación del grupo de Dificultades de Aprendizaje, Psicolingüística y Nuevas Tecnologías de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Laguna– accedió a participar en una entrevista sobre la influencia de los dibujos animados en la conducta de los niños y niñas de educación infantil y primaria.

Pregunta: ¿Cuál es su opinión con lo acontecido en el caso de Peppa Pig? ¿Es verdad que es incorrecto que los niños australianos la vean?
Respuesta: Desde mi punto de vista, si bien es cierto que los dibujos animados transmiten una serie de contenidos y conductas a aquellos niños y niñas que los ven, también lo es que no son su única fuente de información. Asimismo, también es importante tener en cuenta que, desde un inicio, se les debe hacer consciente a dichos niños y niñas del desajuste que normalmente existe entre lo que se representa en los dibujos animados o series infantiles y la realidad. 
Por tanto, más allá que censurar un capítulo o un programa de televisión, con un contenido que, considero, no es inadecuado para niños de estas edades (entendiéndose niños de Ed. Infantil o primeros ciclos de Ed. Primaria), es responsabilidad de los padres y de la escuela, informar a los niños de los peligros de su entorno, en este caso, se les debe informar de que las arañas son venenosas; así como del desajuste con la realidad que está inmerso en el mundo de la animación.
Podemos aportar otros muchos ejemplos de este tipo de representaciones animadas irreales tales como todos los dibujos de superhéroes (Spiderman, Las Tortugas Ninja, Batman…), dibujos con seres mitológicos o irreales (Los padrinos mágicos, Doraemon, Monster Hight…) o dibujos acerca de niños con grandes habilidades como puede ser Jimmy Neutron o Phineas y Ferb. 
Por tanto, concluyo, con que no se trata tanto de la influencia que pueda tener la televisión en los niños y niñas, sino del uso que se hace de esta herramienta. Así, si hacemos conscientes a los niños de que se trata de ficción y de que muchos de los contenidos son irreales, nos servirá como una herramienta que estimule la imaginación y la creatividad; sin embargo, si simplemente bloqueamos estos contenidos irreales, pretendiendo que la televisión o los programa que se emiten en ella, se ajusten a la realidad, será un simple medio de transmisión de información, como puede serlo una enciclopedia.

P: Actualmente, hay series como Looney Tunes que se están replanteando eliminar de la emisión, por ser demasiado violentas, cuando antes eran series infantiles normales ¿Qué opinas de eso?

R: Me remito al mismo argumento utilizado en la cuestión anterior. Los conflictos existen, las disputas, los enfrentamientos, las guerras… y todos los sinónimos que se nos puedan ocurrir al respecto ocurren diariamente a nuestro alrededor; en nuestra casa, en el colegio, en nuestro barrio, en nuestro pueblo, en nuestro país o en el país de al lado, y así podríamos continuar. Por tanto, los niños y niñas están diariamente rodeados de situaciones agresivas, situaciones que tienen que aprender a resolver de la forma más asertiva posible. De este modo, nos planteamos ¿cuál es la mejor manera de enseñar a los niños a afrontar este tipo de situaciones? Pues bien, al igual que antes, planteo la televisión como una herramienta. 
Si prestamos atención y analizamos la mayoría se las series con detenimiento, todos ellas suelen emplear dos personajes principales, dónde uno adopta el papel de “bueno” y el otro el de “malo”. Podemos observar como siempre “gana” el “bueno”, lo cual ya está transmitiendo un mensaje, y es que la violencia no lleva a ningún lado, y mucho menos la violencia gratuita. Obviamente se transmiten otros muchos mensajes, dependiendo de la serie de la que estemos hablando,  pero, concretamente en este caso, cuando vemos al correcaminos y al coyote, observamos que el coyote, por mucho que lo intente, siempre pierde, cuando el Pato Lucas quiere ganar a Bugs Bunny haciendo trampas, también pierde, o cuando Elmer el Grunón persigue al Pato Lucas, y así muchos otros ejemplos, donde el “mal” nunca triunfa. 
Por último quiero remitirme al Pato Lucas, quien en ocasiones adopta el papel de “villano” y en otras el de “héroe”, lo cual trasmite a los niños y niñas, que nadie es totalmente malo o bueno, sino que esto depende de sus acciones. 

P: ¿Qué consideras acerca de que se emitan en horario infantil series de dibujos para adultos?
R: Como sabemos, la legislación española ha establecido una franja horaria de protección, entre las 6.00 y las 22.00 horas, durante la cual, las televisiones no pueden emitir contenidos que perjudiquen el desarrollo de los menores de 18 años. Esta franja se ha reforzado entre las 8.00 y las 9.00 de la mañana, y entre 17.00 y las 20.00 horas, los días laborables. Durante los fines de semana y festivos de ámbito nacional, la franja de protección reforzada empieza a las 9.00 de la mañana y se prolonga hasta las 12.00 del mediodía. En estos tramos horarios tan solo se pueden emitir contenidos aptos para menores de 13 años.
Manteniendo como referencia lo establecido en dicha legislación se debería consultar los rangos de edad para los cuales se diseñan, no solo los dibujos animados, sino toda la programación que se emite, principalmente en las franjas horarias reforzadas, que son las que más audiencia infantil presentan.

P: ¿De Bob Esponja, que puede ser muy específico en los detalles más desagradables? ¿Y de Hora de Aventuras?
R: Manteniendo un lazo de unión con lo expuesto en las cuestiones anteriores, considero que se debe valorar la edad para las cuales han sido diseñados estos dibujos animados, pues, llegados a este punto, no está de más recordar, que no todos los dibujos animados están diseñados para espectadores menores de edad. Asimismo, si cumple con los requisitos de edad, mantengo la opinión establecida en las cuestiones uno y dos, en las cuales argumentaba la importancia de utilizar la televisión como herramienta. 
Por supuesto, siempre queda la opinión personal de los padres de cada uno de los menores afectados, los cuales tienen la potestad de decidir si sus hijos pueden ver o no determinados canales o programas de televisión. 

P: ¿Qué opinas de las series de TV que se emiten en Disney Channel?
R: En Disney Channel se emite una gran variedad de series infantiles y juveniles, matiz que debemos tener en cuenta, pues hay una gran diferencia madurativa de un rango de edad al siguiente. Dentro de esta gran versatilidad de programas habrá algunos más adecuados que otros dependiendo del objetivo se busque. Sin embargo, considero que, de forma general, los programas están adaptados para menores de 13 años.

P: ¿Qué opinas de la estética que se está utilizando para estas series?
Al igual que en la pregunta anterior, hablar de “las series de Disney Channel” de forma genérica, hace referencia a un concepto demasiado amplio, debido a la variedad de programas que se emiten en este canal. Sin embargo, de forma general, se trata de series lúdicas, con un alto contenido humorístico y creativo, donde no se evidencian contenidos no aptos para menores, como pueden ser escenas violentas o sexuales.

P: ¿Qué diferencias encuentras con las emitidas para otras generaciones? ¿Los valores son los mismos?


R: Es muy frecuente oír expresiones tales tales como “en mi época era diferente”, “los dibujos de hoy en día no son como los de antes”… Pero, realmente no hay tantas diferencias. Hace 15 años veíamos  dibujos como Heidi, Marcos, El Inspector Gadget, Bitelchus, Rugrats… y series como Al salir de clase, El Príncipe de Bel-Air, Sabrina, Dinosaurios, Salvados por la campana, La niñera…
Pensemos un minuto en estos programas, y ahora en los programas que ven nuestros hijos, sobrinos, hermanos… entonces diremos, los dibujos de hoy en día son asquerosos pero ¿qué era Bitelchus?, no son realistas, pero ¿acaso lo era el Inspector Gadget?, o, en el caso de las series, ¿qué contenidos nos enseñaba el Principe de Bel-Air? o ¿qué realismo había en Sabrina? Desde mi punto de vista, no son tantas las diferencias, la cuestión radica más en que ahora, como adultos, vemos las cosas desde otra óptica, actualmente pensamos en su influencia y somos más críticos, cosa que probablemente, antes no hacíamos, nos limitábamos a pensar, ¿me gusta? ¿me entretiene? Sin llegar más allá.
Finalmente, no debemos olvidar que uno de los fines de los medios de comunicación es el de ser una fuente de entretenimiento, y que somos nosotros como usuarios quienes decidimos qué ver, teniendo la potestad de desestimar un programa o un canal a favor de otro.


P: ¿Debería existir un código deontológico para la creación de series de tv infantiles o basta con la clasificación por edades?
R: Como sabemos, en España, al igual que en otros países, existe una clasificación de la programación atendiendo a las edades a las que va dirigida. Dicha clasificación no es arbitraria, sino que debe cumplir una serie de criterios, así, por ejemplo, si hablamos de programas para menores de 6 años, deben ser programas que no asusten a  los niños, como es el caso de  Dora la Exploradora; si nos referimos a programas  diseñados para niños de siete años en adelante, estos pueden incluir humor crudo, sugerente, violencia de fantasía leve… como puede ser “El laboratorio de Dexter”, y así sucesivamente… Por tanto, no creo que sea necesario algo tal como un código deontológico, sino que tal vez se debería especificar en mayor medida las características de los programas de televisión en función a los rangos de edad para los que están dirigidos.
Asimismo, es importa tener en cuenta que se dispone del control parental, de modo que se pueden bloquear en las televisiones determinados canales, si se considera que no son adecuados para los niños que componen la unidad familiar.

P: ¿Qué clase de influencia está teniendo la tv en los niños de hoy?
R: Es indiscutible que los niños y niñas de las últimas generaciones están influenciados en mayor medida por la televisión. Sin embargo, desde mi punto de vista, esto no se debe a la televisión en sí misma, sino al tiempo que invierten en contacto con la misma.
Años atrás los niños pasaban más tiempo interactuando con sus iguales, se podía jugar en la calle, se tenían más hermanos y primos… sin embargo, cada vez la unidad familiar es más reducida, estar en la calle o en la plaza no es tan seguro, vivimos en casas más pequeñas, ambos padres trabajan… una serie de condicionantes que han generado un cambio evidente en nuestro estilo de vida y en las actividades que empelamos como pasatiempo. 

P: ¿A qué edad recomendarías que empezaran a verla?
R: Considero que la edad en la que se inicia el contacto con la televisión no es el problema, insisto en que es una buena herramienta y pasatiempo para los niños y niñas. El problema de la televisión viene más ligado al tiempo que se invierte en la misma y a la selección que se hace de la programación con la los niños están en contacto.


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